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Coloración de la Mosca de la Fruta

La mosca de la fruta, o Drosophila melanogaster, posee ojos desproporcionadamente grandes y de colores vivos. Varían de color rojo a sepia o blanco y reflejan su composición genética. La mayoría de las moscas de la fruta que se reproducen en su hábitat natural tiene ojos rojos. Los ojos cafés y sepias son el resultado de un gen recesivo y sólo se da cuando dos moscas de ojos sepia se aparean. Los ojos de color blanco, rojo vivo (bermellón) y café metálico son el resultado de una mutación y son menos comunes.

Como las moscas de la fruta son genéticamente insectos simples y tienen un rápido ciclo de vida, son sujetos ideales para estudios biológicos, especialmente en la rama genética. A través de esos estudios, esta mosca ha dado a los investigadores información muy útil. Por ejemplo: los fenotipos de las moscas de la fruta se manifiestan principalmente en los ojos y el resultado son ojos de color rojo, sepia y blanco. Aunque son raros los casos, se han observado moscas sin ojos. Otras mutaciones genéticas son obvias, como la proporción de los machos y las hembras, y la estructura de las alas.

Dado que las moscas de la fruta de ojos blancos son una anomalía genética, ellas son relativamente comunes en los salones de clases y laboratorios de ciencias. El gen de la mosca de la fruta con ojos blancos es recesivo y es típicamente eliminado después del apareamiento con una mosca que tenga el gen dominante por dos generaciones (el gen de ojos rojos). Sin embargo, si dos moscas con ojos blancos se aparean producirán crías con ojos blancos.