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Genética de la Mosca de la Fruta

En el año 1930, la Drosphila melanogaster, mejor conocida como la mosca de la fruta, ya había sido reconocida como indispensable para el estudio e investigación de los genes y sigue sido útil hasta el día de hoy. La población de las mosca de la fruta es inagotable, de crianza fácil y no son sujetos costosos.

Sujetos Ideales

Varios factores hacen de las moscas de la fruta sujetos ideales para investigaciones genéticas. Por sobre todo, su estructura genética simple es ideal en investigaciones sobre genes. Debido a su rápida reproducción, resulta muy útil estudiar sus distintas mutaciones porque permite a los científicos observar sus ventajas y desventajas.

Cromosomas de las Moscas de la Fruta

Sus cromosomas son grandes y no están divididos, lo que permite una fácil observación. Cuando los cromosomas de esta mosca son teñidos con químicos, revelan bandas rectas y oscuras a lo largo. Estas bandas corresponden a la ubicación de genes particulares. Los cromosomas de la mosca de la fruta le dieron a los científicos una primera luz sobre las variaciones genéticas entre las especies y los individuos.

Como las moscas de la fruta tiene cuatro pares de cromosomas: un par que determina el sexo; los otros tres pares son autosomas. Cada cromosoma tiene dos brazos, referidos como el derecho y el izquierdo. La localización de los cromosomas de cada gen son identificados por la recombinación de unidades o la ubicación numérica de cada brazo. Esto permite hacer predicciones y comprender la recombinación de frecuencias entre dos genes ubicados en el mismo brazo del cromosoma.

Debido a que la hembra de la mosca de la fruta se aparea con más de un macho durante las sesiones de apareamiento, moscas vírgenes son necesarias para los estudios científicos. El uso de moscas que se han apareado antes puede resultar en crías mezcladas, lo que distorsiona los resultados de los experimentos.

La Mutación de las Moscas de la Fruta

Las moscas de la fruta son también de gran ayuda para determinar si ciertos estímulos causan ciertas mutaciones.

Las mutaciones comunes observadas en las moscas de la fruta incluyen la estructura de las alas y la variación de color de sus ojos. Las mutaciones de las alas pueden causar que éstas sean cortas o retorcidas. Estas moscas son conocidas por sus ojos rojos; no obstante, las mutaciones pueden causar que ciertos especímenes tengan ojos blancos o dorados, e incluso pueden producir moscas sin ojos. Las mutaciones también pueden cambiar la coloración de su cuerpo haciéndolo de color amarillo o negro, cuando el cuerpo la mosca de la fruta común es habano claro.

Otras Implicaciones Científicas

Los neurocientíficos también están estudiando los efectos de la electricidad en las moscas de la fruta para entender mejor la adquisición de la memoria y su almacenamiento. Las investigaciones concernientes a la memoria pueden tener resultados muy benéficos para la comunidad médica.