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La Mosca Mexicana de la Fruta

El Anastrephae luden, también conocido como la mosca mexicana de la fruta, plantea una amenaza más severa para la agricultura que la mosca de la fruta común de Norteamérica. Aunque la mosca mexicana de la fruta es encontrada más comúnmente en Centroamérica, su población ha empezado a expandirse al norte. Actualmente se puede encontrar en la región sur de los Estados Unidos y partes de California. La mosca mexicana de la fruta es atraída por los cítricos, particularmente por la cosecha de mango y toronja. Por tal razón, esta mosca es considerada especialmente destructiva en la Florida. Es más grande que la mosca de la fruta común y mide entre tres y cinco milímetros de largo. Su cuerpo es delgado y de color amarillo-café.

Como otras especies de moscas, las moscas mexicanas de la fruta se desarrollan en tres periodos: huevo, larva y pupa, antes de convertirse en adultas. Las hembras fecundadas buscan frutas para depositar sus huevos, asegurando así que su larva disponga de una amplia y excesiva fuente de comida en temperaturas subtropicales (temperatura ideal para esta mosca). Los huevos eclosionan en seis días; después de abrirse el huevo, la larva consume la fruta anfitriona y de esta manera toma la coloración de la fruta. Esa es la razón por la que resulta muy difícil distinguir la larva. El desarrollo de la larva se completa en un lapso de tres a cuatro semanas.

Las regiones agrícolas emplean medidas sofisticadas y a gran escala, como la técnica de los insectos estériles, para controlar la población de la mosca mexicana de la fruta una vez que ella ha sido detectada. Dentro de las casas, toda la fruta afectada debe ser eliminada y algunos insecticidas en forma de aerosol pueden ser utilizados para controlar la población de moscas adultas.

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