Forma de protección de las tarántulas
Aunque las tarántulas son depredadores formidables, ellas también sirven como presas para otras criaturas. Las avispas pepsis son las depredadoras más peligrosas y utilizan el cuerpo de la tarántula como sitio de incubación de sus huevos. Otros depredadores, como los escorpiones, atacan a las tarántulas para comida o por competencia. Como resultado, la tarántula ha desarrollado una serie de mecanismos de protección.
El cuerpo y las patas de la tarántula están cubiertos de pelo. Pero debajo de su abdomen tiene un espacio sin pelo, el cual frota contra el cuerpo del atacante con el fin de soltar pelos microscópicos. Esos pelos, conocidos como pelos urticantes, causan irritación severa después de que entran en contacto con la piel o el exoesqueleto del atacante. Como el depredador intenta aliviarse por sí mismo de esta irritación, la tarántula tiene tiempo para correr y esconderse. La tarántula también puede bombardear a sus depredadores potenciales con el pelo urticante, lanzándolo en el aire de manera dinámica al frotar su estomago con sus patas traseras. La mayoría de las tarántulas encontradas en Suramérica y Norteamérica comúnmente utilizan el comportamiento de bombardeo.
Los pedipalpos de las tarántulas son usados primariamente para cazar. Sin embargo, esos miembros también pueden ser utilizados en defensa propia. Cuando percibe una amenaza, la tarántula se para en sus patas traseras para mostrar sus quelíceros (apéndice bucal que contiene colmillos). La tarántula muerde cuando es provocada y el veneno puede causar la muerte para insectos y animales pequeños. En cantidades menores este veneno solamente paraliza a los depredadores, permitiendo que las tarántulas huyan del peligro.
Forma de protección de las tarántulas
Partes del cuerpo de la araña tarántula