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Las Garrapatas de Patas Negras

Las garrapatas de patas negras y las garrapatas occidentales de patas negras son las principales responsables de la trasmisión de la enfermedad de Lyme.  Estas garrapatas prevalecen en el norte de los Estados Unidos y también a lo largo de la costa del Pacifico. Las garrapatas de patas negras son también conocidas como garrapatas de los ciervos.

Las garrapatas de patas negras son garrapatas duras y tiene un parentesco lejano con los ácaros y las arañas. Ellas son de tamaño más pequeño que otras garrapatas comunes y tienden a aferrarse a las hojas que estén alrededor de senderos. Cuando los mamíferos rozan las hojas, las garrapatas de patas negras se adhieren a ellos con sus patas delanteras.

Las larvas de las garrapatas de patas negras prefieren alimentarse de pequeños anfitriones. Ellas contraen enfermedades infecciosas de animales pequeños durante su estado de ninfa, las que después transmiten a otros anfitriones. El macho adulto de esta garrapata raramente se alimenta y las hembras prefieren alimentarse de los ciervos de cola blanca. Los seres humanos picados por la hembra de la garrapata de patas negras son conocidos como anfitriones accidentales.

Estas garrapatas se alimentan insertando su aparato bucal dentro de la piel de su anfitrión. Si la garrapata no es detectada, puede continuar alimentándose hasta por siete días. La detección temprana y su remoción son necesarias para la prevención de la enfermedad de Lyme.