Alacrán de Corteza de Arizona
El Alacrán de Corteza de Arizona, Centruroides sculpturatus, es conocido por su picadura venenosa, la cual puede ser letal especialmente en niños pequeños y gente mayor. Esta especie de escorpión crece hasta siete centímetros o tres pulgadas de largo. Es de color café claro o café-amarillento, con bandas oscuras longitudinales. Sus pinzas son alargadas y delgadas, contrariamente a otros escorpiones que tienen pedipalpos gruesos similares a los de las langostas. Su cola es también delgada y de color amarillo o café claro.
El Alacrán de Corteza de Arizona habita el suroeste de los Estados Unidos y una población significante de ellos puede ser encontrada en la mayor parte de Arizona. Pequeñas poblaciones han sido observadas en el sureste de California y la región sureña de Utah. También puede ser encontrado a través de la península de Baja California y el oeste de México.
Los alacranes de corteza pueden brincar paredes, árboles y otros objetos de superficie burda. No tienen la capacidad para brincar sobre vidrio o superficies suaves.
Estos alacranes prefieren habitar áreas que contienen insectos y otras especies de presas pequeñas. Tales áreas tienen que tener suficiente cantidad de humedad.
Sus hábitos alimenticios son similares a los de otros escorpiones. El Alacrán de Corteza de Arizona prefiere esconderse y atarse sobre casi cualquier superficie. Este animal es nocturno y se alimenta de grillos y otros insectos que pasan por su madriguera. Los alacranes de corteza no son agresivos y, por el contrario, prefieren esconderse o correr cuando son confrontados por un enemigo.
Su veneno puede causar severo dolor. Los síntomas que pueden ser observados en un ser humano que ha sido picado, incluyen: entumecimiento, espuma en la boca, dificultad en la respiración, movimientos involuntarios de los músculos y convulsiones. La muerte es rara, pero posible en algunos casos. Su picadura puede también ser más peligrosa en niños pequeños y gente mayor.