Escorpión Látigo
Los escorpiones látigo, conocidos también como vinagrillos, vinagrones o uropygi, son invertebrados que tienen un patrón de vida similar al de los escorpiones, pero no propinan picaduras venenosas.
Los escorpiones látigo varían en tamaño, de 25 a 85 milímetros de largo. Tienen ocho patas: las dos primeras cumplen la función de órgano sensorial, mientras que las otras seis sirven para caminar. Cuentan con pedipalpos o pinzas similares a garras. Un par de ojos se encuentra al frente del cefalotórax y los tres pares restantes a cada lado de la cabeza. Sus glándulas se encuentran en la parte inferior del abdomen. Aunque estas glándulas no son venenosas, son capaces emitir una mezcla ácida que huele a vinagre, de ahí su nombre de vinagrillos y vinagrones.
Los escorpiones látigo son carnívoros y nocturnos. Se esconden debajo de hojas y rocas durante el día. Típicamente cazan insectos, lombrices, babosas, cucarachas y grillos.
El escorpión látigo vive en áreas tropicales y subtropicales a través del mundo. Usualmente cava su madriguera con los pedipalpos. También habita bajo troncos, madera podrida, rocas y otros escombros. Le gusta permanecer en lugares húmedos y oscuros y evita la luz.
Durante el apareamiento los escorpiones látigo no efectúan bailes nupciales, como otros arácnidos. En cambio, el macho segrega sacos de esperma y encuentra la manera de transferirlos a la hembra. Una sola madriguera puede contener 35 huevos. La hembra permanece con los huevos hasta que eclosionan, después de lo cual los jóvenes brincan a la espada de la madre y permanecen allí por un periodo largo, hasta la primera muda. Después de esta primera transformación, los pequeños escorpiones abandonan la madriguera.
Cerca de cien especies de escorpiones látigo han sido descubiertas en el mundo. La mayoría de ellas en Sur América, como la Hypotoninae Pocock. La especie Mastigoproctinae Speijer se encuentra en las Filipinas, India y Sur América; y la Thelyphoninae Lucas en la región sureste de Asia y en las islas del Pacífico.